Turín 2022

66º Festival de la Canción de Eurovisión
Stefania (Kalush Orchestra) - Ucrania





2ª posición:
 Space Man (Sam Ryder) - Reino Unido






3ª posición:
 SloMo (Chanel) - España


 

La 66ª edición del Festival de la Canción de Eurovisión se celebró los días 10, 12 y 14 de mayo de 2022 en Turín, Italia, después de la victoria de este país en 2021 en Holanda con la canción "Zitti e Buoni" interpretada por la banda de rock italiana Måneskin. El evento tuvo lugar en el Pala Alpitour también conocido como PalaOlimpico con capacidad para 13.000 personas. Ucrania fue la ganadora con la canción Stefania interpretada por Kalush Orchestra. Ucrania ya había ganado el certamen en 2004 y 2016.

Un total de 40 países participaron en esta edición en la que regresaron Armenia y Montenegro y en la que a Rusia no le fue permitido participar en represalia por haber invadido Ucrania. Putin todavía se está riendo.

La sombra de la guerra en Ucrania sobrevoló inevitablemente el evento ya desde semanas antes de la cita en Turín con las casas de apuestas prediciendo un apoyo masivo del público a la canción de Ucrania por cuestiones que nada tenían que ver con la música, aunque a estas alturas ya todos deberíamos saber que Eurovisión es a la música lo que Las Vegas es a la arquitectura.

Es de suponer que Vladimir Putin se levantaría la mañana siguiente muy preocupado tras haber desvelado Europa su gran arma secreta: La app oficial de Eurovisión. Con ella los ciudadanos damos doce puntos a Ucrania en un certamen televisivo mientras a Rusia le pagamos cientos de miles de euros cada día por el gas y el petróleo que usamos, entre otras cosas, para cargar el móvil desde el que votamos a Ucrania, hornear la pizza que comemos mientras votamos a Ucrania, y mantener intacto nuestro aburguesado, infantilizado e idiotizado modo de vida mientras sentados en el sofá, claro que sí, votamos a Ucrania. 

El tsunami azul y amarillo que sacudió Europa otorgó más votos del público a Ucrania de los que jamás había obtenido ningún país y eso dejó casi en anécdota lo que en otras circunstancias hubiera sido la gran sorpresa de la noche: el regreso del Reino Unido y de España a lo más alto de la tabla después de décadas.

Justo un año después de convertirse en el primer país en no recibir votos ni del público ni del jurado y haber quedado sepultados en el último puesto con un cero absoluto, Sam Ryder aterrizó con su nave espacial en Turín llevando una balada de pop británico fresco y potente como no se escuchaba hacía mucho tiempo en el certamen, y se quedó a las puertas de un triunfo que nos habría sabido a gloria a todos los que esperábamos que la geopolítica no nos robara el festival. El Reino Unido no alcanzaba un segundo puesto desde 1998. Recordemos, por cierto, que es el país que más veces, y con mucha diferencia, ha terminado en esa posición: dieciséis exactamente incluyendo esta.

Veintisiete años llevaba España sin subirse al podio de Eurovisión después de la segunda posición de Anabel Conde en 1995. Como una pieza de relojería funcionó la coreografía perfecta y milimétricamente trabajada de la cantante y bailarina cubano-española Chanel. Su “booty-hypnotic” encendió a los euro-fans presentes en Turín y encandilo a jurado y televoto. Por una noche todos olvidamos que la chica afirma en la canción no tener problemas monetarios porque vuelve loquitos a todos los viejos verdes. No era momento de ponerse exquisitos ni quisquillosos con la letra. Después de tantos años rondando por allá abajo en los infiernos, Chanel nos llevó al cielo. Nos permitimos soñar. Solo por eso se lo agradeceremos eternamente. ¡Bien hecho Chanel!

Nadie sabe dónde nos veremos en 2023, lo que sí sabemos a ciencia cierta es donde no nos veremos. Así que hasta el año que viene, allí, donde sea.